La redención y la solidaridad

Mi columna “La redención y los actos masivos de Solidaridad” apareció publicada hoy 13 de Diciembre, 2012 en Cambio 21.

La pueden leer pinchando aqui.

En esta columna, mi argumento es que las grandes empresas (y los individuos/familias más ricas) se benefician de los eventos de solidaridad masivas (como la Teletón) no porque obtengan ganancias económicas (que sí las obtienen) sino porque estos eventos cumplen la función de exculpar los pecados sociales que se han cometido en el proceso de acumulación de la riqueza (bajos sueldos, incumplimento de leyes laborales).

El filósofo Charles Taylor en su libro “La Era Secular” plantea un lectura interesante acerca de la función social que cumplía la pobreza en la Edad Media. Esencialmente los pobres eran necesarios porque ellos hacían posible el acceso al Cielo. Ellos eran la puerta hacia Dios. La caridad era vista como un valor cristiano que, cuando se practicaba, te acercaba a Dios. Entonces para acercarse a Dios (a través de la caridad) se necesitaban los pobres. Eliminar la pobreza, por lo tanto, era conceptualmente imposible.

Lo mismo ocurre hoy con los discapacitados y la pobreza en Chile. Los poderosos los necesitan porque a través de ellos, y gracias a los actos de solidaridad, estas empresas pueden exculpar sus pecados. Por eso no les conviene terminar con la exclsuión. No les conviene que el estado se haga cargo de la discapacidad.

Pueden leer la columna aquí mismo a continuación:

Existe, en ciertos círculos aún reducidos, la idea que los actos masivos de solidaridad que se realizan cada cierto tiempo en Chile (piensen en La Teletón) benefician más a los ricos y las empresas que a las a las personas hacia quienes están dirigidos esos actos. Esto, hay que reconocerlo, es cierto. Sin embargo, el beneficio que obtienen las empresas no se debe precisamente a los motivos que normalmente se asumen. Es decir, estos actos benefician a las empresas no tanto porque estas aumenten sus ganancias a través de la publicidad y la mayor venta de sus productos; creer que es así es quedarse en una lectura limitada. Si estas empresas se benefician (y sí se benefician) es fundamentalmente porque estos actos sirven para validar y legitimar las ganancias que ya poseen. Es decir, a través de su participación en estos actos ellos no buscan obtener más ganancias sino que buscan  legitimar las que ya tienen. Estos actos cumplen, por lo tanto, una función redentora y cualquier ganancia adicional que eventualmente pudiesen obtener en virtud de su participación en estos actos es sólo una bonificación, un valor agregado.

Para entender porqué ocurre esto, conviene remitirse por un momento al filósofo canadiense Charles Taylor. En una discusión de la pobreza que fue tan extendida durante la Edad Media Taylor se preguntó porqué no existieron amplias políticas públicas que apuntaran a la reducción o eliminación de la pobreza. ¿Acaso era solamente por falta de recursos? Taylor dice que no es el caso. La respuesta que él ofrece es que nunca se intentó “solucionar” el tema de la pobreza porque la pobreza ni siquiera era vista como un “problema”. Entonces si no existe problema, tampoco existe la necesidad de buscar una solución.

¿Por qué, entonces, la pobreza no era vista como un “problema”? Lo que ocurría es que en el imaginario social de la época, los pobres cumplían una función social que satisfacía necesidades redentoras que trascendían el mundo material del dinero y el comercio. Según Taylor, ellos (los pobres) estaban allí para facilitar el arrepentimiento de los pudientes. Ellos eran necesarios porque el valor cristiano de la “caridad” necesita forzosamente de recipientes. Si la caridad, entonces, era un valor supremo que podía abrir o cerrarle a uno las puertas al cielo, entonces era urgente practicar la caridad. Pero para practicar la caridad se requiere que exista alguien que necesite esa caridad. Y esa precisamente es la función que cumplían los pobres. Ellos eran el camino al cielo. A través de ellos se encontraba el perdón de Dios y a través de ellos era posible encontrar el acceso a la vida eterna. Dado todo esto se ve porqué eliminar la pobreza no era posible. No es que no fuera material o económicamente imposible. Es que era conceptualmente imposible porque, para los poderosos, la pobreza representaba la salvación. Sin pobreza, ¿cómo se podía acceder a Dios?

Algo muy similar ocurre hoy día en Chile. Los eventos masivos de solidaridad que se realizan cuando, por ejemplo, ocurre alguna catástrofe, son importantes y cumplen una función social que va más allá de los meros cálculos financieros. Más allá de si una empresa determinada puede ganar más dinero de lo que ya ha ganado a lo largo del año, los eventos de solidaridad masivos representan una oportunidad para mostrarse caritativos y así librarse de las culpas sociales con las que ya cargan (bajos sueldos, incumplimiento de normas laborales, abusos de poder, violencia psicosocial).

Es por eso que lo más ricos y poderosos no quieren que el Estado se haga cargo de las necesidades sociales de la gente. Su rechazo a la idea de un Estado benefactor no se debe únicamente a cálculos financieros. Su rechazo es mucho más fundamental. Es trascendental. Es existencial. Ojalá el estado no se haga cargo de los discapacitados porque si lo hiciera, entonces, ¿cómo van a exculpar sus pecados? Si el estado se encarga de solucionar el problema de los allegados post-terremoto, entonces ¿qué otra oportunidad van a tener para mostrarle al resto del país que son buenos ciudadanos corporativos? ¿Subir sueldos? ¿Mejorar la seguridad laboral? ¿Respetar a sus clientes? Para ellos es mucho más fácil pecar, sacar algún provecho y después pedir perdón.

La exclusión y la pobreza representan todas oportunidades para redimirse ante la ciudadanía y el mundo entero. Terminar con la pobreza y la exclusión social (o reducirlo dramáticamente) significaría terminar con la posibilidad de exculpar los pecados sociales que se han cometido en el proceso de acumulación de la riqueza. Por eso no les conviene encontrar soluciones permanentes a la exclusión social.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s