Una sociedad de ‘taxistas y recolectores’

Más abajo está mi columna que apareció publicada el 18 de Enero, 2012, en el semanario “Cambio 21”.

Este artículo lo escribí para introducir el concepto de una sociedad de “taxistas y recolectores”. Lo que pretendo mostrar con este concepto es que el Capitalismo del S.XXI se asemeja mucho a las sociedades de cazadores y recolectores que como especie humana hemos dejado atras (aunque es cierto que aun quedan grupos humanos donde persiste el este modo de subsistencia).

Para los que prefieren leer el artículo en el sitio de Cambio 21, hagan click en:

http://www.cambio21.cl/cambio21/site/artic/20120118/pags/20120118121330.html

A continuación, el artículo:

Antes del advenimiento de la agricultura, la especie humana subsistía mayoritariamente cazando y recolectando—un sistema que se conoce como una economía de “cazadores y recolectores”.

Nómades, siempre en movimiento, donde cada amanecer era como empezar de cero; donde el futuro era incierto, el alimento debía ganarse día a día; donde el trabajo y la sobrevivencia no dejaban tiempo para el ocio o el cultivo del intelecto. Nada era seguro. Todo era una lucha.

Estamos lejos de esos tiempos—o al menos eso se supone. Es precisamente debido a este supuesto (y a raíz de la actual crisis global del capitalismo), que se ha hecho más pertinente que nunca hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuánto hemos “progresado”, como humanidad, en los últimos 20 mil años? La respuesta que propongo es la siguiente: lo que ha ocurrido en este tiempo es que hemos reemplazado la sociedad de cazadores y recolectores por una sociedad que yo llamo sociedad de “taxistas y recolectores” y por lo tanto, aunque hemos progresado mucho como especie humana, también es cierto que en algunos aspectos hemos retrocedido, o en el mejor de los casos, nos hemos quedado estancados.

Pero antes de explicar en qué consiste la sociedad de “taxistas y recolectores” hay que dejar en claro una cosa: el concepto de “progreso” es, ciertamente, debatible. Dado que las personas tenemos horizontes e intuiciones éticas que no necesariamente compartimos con otros, es inevitable que surjan distintas visiones de lo que constituye “progreso humano”. Sin querer entrar en un debate metafísico acerca de la subjetividad u objetividad del concepto “progreso”, para el argumento de este ensayo me basta servirme de la filósofa estadounidense Martha Nussbaum y su idea de las “capacidades humanas” (idea que ella misma tomó del economista Indio Amartya Sen). Nussbaum argumenta que los seres humanos (y los animales también) tenemos una serie de capacidades que es necesario desarrollar para poder acceder a una vida digna y plena. Es decir, ella dice que el nivel de desarrollo de una sociedad ha de medirse según la capacidad que tiene dicha sociedad de promover el desarrollo de nuestras capacidades humanas más esenciales.

Para clarificar esta idea, ella enumera las que considera las diez capacidades humanas que toda persona, en una sociedad justa, debería poder desarrollar sin impedimentos. En esa lista se incluyen, entre otras cosas, la capacidad para utilizar nuestra imaginación y nuestra razón práctica; la capacidad de juego (o tiempo libre) y la capacidad de amar y establecer relaciones y afiliaciones significativas con otros seres humanos.

Entonces, teniendo presente esta idea de las “capacidades humanas”, ¿a qué me refiero cuando digo que esta sociedad es una sociedad de “taxistas y recolectores”? La idea de “taxistas” viene del mundo universitario, donde es común que algunos profesores hagan docencia en una universidad y luego partan a otra institución para hacer otra clase. Ellos se llaman “profesores taxi”. Lo grave es que el fenómeno de los “profesores taxi” es algo que ocurre en toda la sociedad. Es decir, es cada vez más común que muchas personas tengan que rebuscar la manera de juntar dinero para poder sobrevivir. La proliferación de los trabajadores “informales”, que boletean y que deben trabajar en dos o tres lugares para sobrevivir son los equivalentes a los antiguos cazadores y recolectores. Son como nómades; corren de un lugar para otro. No tienen seguridad laboral. No saben si van a tener trabajo el próximo mes; sin saber donde van a obtener el dinero necesario para comer, no pueden sino vivir día a día (o mes a mes). Y los neo-liberales que buscan flexibilizar el mercado laboral no hacen mas que agudizar esta situación, dejando el futuro cada vez más incierto para los trabajadores de nuestro país. Marx lo dijo muy bien: el trabajo, como se concibe hoy, se ha convertido en un medio ‘para’ vivir. Pero el trabajo debería ser ‘parte’ de la vida.

Dado esto, podemos afirmar que en el siglo 21 nos pasamos trabajando para sobrevivir y ya no queda tiempo para desarrollar nuestras capacidades humanas más fundamentales. Es decir, si el nivel de progreso de una sociedad se mide según su capacidad para fomentar el desarrollo de nuestras capacidades, entonces como sociedad hemos progresado muy poco. En esto no somos muy diferentes a los seres humanos que vivían en las sociedades de cazadores y recolectores. Y por eso podemos decir que este Capitalismo del siglo 21 representa un grave retroceso en la historia del progreso humano.

Vivimos en una sociedad de subsistencia de tipo “taxistas y recolectores” donde nada está asegurado y donde hay que luchar hasta el último día de nuestras vidas para poder poner la marraqueta sobre la mesa.

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