La tensión conceptual del neo-liberalismo

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Más abajo está mi artículo que apareció el 2 de Noviembre, 2011, en la sección “Cartas al Director” del semanario “Cambio 21” (pero sólo en versión impresa). Este mismo artículo salió posteriormente publicado en la página web de “El Quinto Poder”.

Este artículo lo escribí para hablar acerca de la contradicción conceptual en la que ha caído el neoliberalismo y que dice relación con la tension no resulta entre derechos y privilegios.

Para los que prefieren leer el articulo en “El Quinto Poder”, hagan click en:

http://www.elquintopoder.cl/fdd/web/politica/opinion/-/blogs/la-tension-conceptual-que-el-neo-liberalismo-no-puede-resolver

Los movimientos sociales que se están dando en el mundo responden a la maduración de una contradicción inherente al capitalismo y que había pasado, hasta ahora, desapercibida.

Esta contradicción consiste en la incapacidad que tiene el neo-liberalismo para resolver claramente, y de forma decisiva, la disyuntiva que existe entre derechos y privilegios. Esta tensión se ha venido incubando desde los inicios del capitalismo, pero es sólo ahora que se ha vuelto insostenible. La gente se ha dado cuenta que las promesas del neo-liberalismo (libertad, progreso, justicia)  no se pueden cumplir.

Esta incapacidad de cumplir las promesas no se debe a errores puntuales en el manejo de la economía o a la errónea implementación de una u otra política específica. El problema es más profundo.

Veamos: Por un lado, esta tensión tiene su génesis en que, junto a los grandes avances materiales que el capitalismo ha hecho posible (piensen en toda la tecnología que hoy existe), el liberalismo también ha facilitado la expansión de nuestros horizontes éticos. El pensamiento liberal clásico (como el de J.S. Mill), que ha acompañado el desarrollo económico, nos ha hecho ver que existen ciertos valores humanos que son universales e irrenunciables. La libertad, la igualdad y el derecho a una vida digna forman parte del imaginario social que el mismo liberalismo ha ayudado a crear y al que todos aspiramos.

Una vez que estos derechos se establecieron como universales, surgió la tensión conceptual que hoy aqueja nuestra sociedad. Concordemos en que el dinero no es un derecho sino un privilegio. Nadie puede, por ejemplo, reclamar el derecho a percibir un sueldo de dos millones de pesos sobre la base de que ese es su derecho humano. En efecto, dicho sueldo constituye un especie de “premio” al mérito y al esfuerzo (al menos en teoría). Aquellas personas que reciben un sueldo de dos millones de pesos lo hacen porque el mercado (que es supuestamente amoral e imparcial) ha “decidido” premiar a dicha persona. En otras palabras, cada persona recibe un sueldo acorde a sus “capacidades”.

Pues bien, cuando nuestra sociedad declara que una vida digna es un derecho inalienable a todo ser humano, pero condiciona el acceso a dicha vida digna al recibimiento de un privilegio (el dinero), entonces hemos creado una incongruencia, una contradicción que no se puede sostener. Para que un derecho sea efectivo, si es que es realmente un derecho, no puede depender de un privilegio.

Esta es la tensión conceptual que el neo-liberalismo no puede resolver. Al entregarle la educación y la salud al mercado, al decidir que el dinero (un privilegio) es lo que decide quién tiene acceso o no a la educación (un derecho), entonces han caído en una contradicción insalvable. La gente se ha dado cuenta de esta contradicción y por eso se están movilizando en Chile y en el mundo. Lo que quieren es hacer efectivos sus derechos.

La derecha que se opone a entregar estos servicios sociales, que busca recortar los gastos públicos y que quiere entregar la educación y la salud al mercado, pertenece, paradojicamente, a la misma familia de pensadores que nos dieron las ideas revolucionarias de “libertad”, “igualdad” y “dignidad” que hoy reclaman los ciudadanos del mundo. Pero si ellos no pueden reconocer la contradicción en la que han caído (y por lo tanto no pueden hacer nada para resolverla), o no lo quieren resolver, pues que sean claros. Que digan que la salud no es un derecho. O que digan que la educación no es un derecho. A ver si pueden reconocer lo que en la práctica ya hacen: negarle a los ciudadanos sus derechos, convirtiéndolos en privilegios.

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2 thoughts on “La tensión conceptual del neo-liberalismo

  1. Totalmente de acuerdo. Aunque a veces me parece inconcebible que nadie quisiera darse cuenta de que el sistema financiero absolutamente falaz fallaría. Creo que la contradicción intrínseca del capitalismo radica en que el beneficio debe tener bienes reales de los que procede, porque sino la burbuja de dinero inexistente nos hace creer que el sistema económico nos proporciona un bienestar que resulta a la larga irreal.

    Llegados a este punto, nadie reconocerá nada, porque no tienen necesidad de hacerlo….convierten los derechos en privilegios como tú decías y…andando…

    un saludo

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