El origen de las crisis sociales

Mas abajo está el artículo que apareció el 27 de Octubre, 2010 en el diario “El Día” de la IV región.

Ese artículo lo escribí a propósito de las revueltas populares que se dieron en Europa a fines del 2010 cuando mucha gente empezó a comentar que el llamado “estado de bienestar” se encontraba en crisis y era económicamente insostenible. Sostengo que ese tipo de análisis es, lamentablemente, muy superficial y poco interesante. Digo esto porque, si por un lado queremos hablar de lo que realmente es insostenible, hay que hablar de los millones de seres humanos que viven en condiciones de extrema pobreza. Y por otro lado, si queremos indagar mas allá de las apariencias–cosa que siempre conviene hacer–entonces nos vamos a dar cuenta que hay mucho que aprender de la crisis europea.

Lo mas interesante es cómo esta crisis revela las profundas conexiones que existen entre los seres humanos. Esto no es nuevo. Ya lo había dicho Aristóteles–el ser humano es esencialmente político. Es decir, somos esencialmente sociales. En esto hay que ser claro: sin conexiones sociales, no existe el individuo. Todos sabemos esto. Algunos lo niegan. Pero la negación es posterior a ese reconocimiento inicial, lo que demuestra la primacía de lo social. De hecho los intelectuales neo-liberales no sólo saben esto, sino que lo saben utilizar a su favor. Y lo hacen jugando con nuestra naturaleza social, atomizandonos para ver hasta donde pueden llegar con sus agendas individualistas. Es decir, elevan el individualismo y el egoísmo a una virtud para, de esa forma, romper con nuestras naturales inclinaciones sociales. Lo hacen porque saben que si rompen con la solidaridad social entonces se les hace mucho mas fácil imponer sus agendas privatizadoras. Y si logran imponer sus agendas privatizadoras, aumentan sus ganancias monetarias. Es decir, se hacen mas ricos al mismo tiempo que dificultan el actuar colectivo y organizado de los ciudadanos.

En Chile lo han hecho muy bien. Esa es la base de nuestro sistema de pensiones. Es un sistema socialmente violento diseñado para atomizar e impedir cualquier acción concertada entre los ciudadanos.

Para los que prefieren leer el diario digital hagan click en:

http://papeldigital.eldia.la/index.php?option=com_flippingbook&book_id=887&Itemid=1

¿Por qué se está produciendo la actual crisis en Europa? Si nos limitamos a una lectura económicamente reduccionista, la crisis se debe a que los actuales sistemas de Prevision Sociales están en quiebra. Si nos quedamos con lo que nos informan los medios tradicionales, la crisis se debe a que el Estado de Bienestar se encuentra en bancarrota. El problema es, dicen, monetario. Pero lo anterior sólo tiene sentido si nos quedamos en las lecturas técnicas. Una lectura mas profunda revela que la actual “crisis” Europea se debe a que existe una previa condición transcendental que posibilita el surgimiento de dicha “crisis”. Específicamente, lo que hace posible que surja la “crisis” es la presencia de una actitud existencial donde domina una visión de mundo que entiende a los seres humanos como seres conectados y dependientes los unos de los otros.

En términos concretos, lo que hace posible la “crisis” europea es el carácter solidario de su cultura. Es más, esta es la condición para el surgimiento de cualquier crisis en cualquier sociedad y en cualquier tiempo. Sin solidaridad social, hay pocas posibilidades de estallidos sociales. Esto los neoliberales lo saben y por eso entienden que la manera de evitar o reducir la ocurrencia de estallidos sociales es fragmentando, dividiendo y atomizando los lazos sociales para así diluir el sentido de responsabilidad colectiva. En Chile, el sistema de pensiones está efectivamente diseñado para que nunca haya “Una” gran crisis nacional como hoy ocurre en Europa. Aunque aquí hay miles y miles de pequeñas crisis individuales, no se ha producido ningún estallido nacional porque entre individuos aislados la cooperación es difícil.

A la Canciller Alemana, Angela Merkel, se le preguntó si el modelo de pensiones chilenas era un buen modelo para Alemania. Ella, muy franca, dijo que habían otros modelos a considerar. A esto, nuestro Presidente contestó que si bien era cierto que habían otros modelos, el chileno era un “muy buen modelo”. Pero, ¿Bueno para quién? ¿Bueno para qué?

Bueno para el pensionado no lo es—lo que pagan las AFP no alcanza para asegurar una vida digna. Entonces la respuesta es la siguiente: el modelo chileno es bueno para evitar estallidos como los que se están dando ahora en Europa. Lamentablemente, la actitud existencial que domina el Viejo Continente es débil en Chile: aquí se individualizan las responsabilidades y atomizan las culpas. El sistema en sí pasa a ser neutro, por lo tanto el sistema no tiene culpa. Qué duda cabe: esta es la mejor defensa que existe para cualquier sistema—que no se le culpe.

Mientras en nuestro país la solidaridad y el sentido de pertenencia parecen limitarse al fútbol, el 18 y la Teletón, en culturas auténticamente solidarias se entiende que las profundas conexiones entre seres humanos trascienden eventos específicos. La solidaridad consiste en una permanente defensa del derecho del otro a una vida digna.

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